Hoy, una fantástica reseña sobre Eróticos Desvaríos que publica Guillermo Arroniz López en la página que colabora habitualmente. No os la perdáis porque le saca un precioso jugo a la esencia del poemario y a la voz poética de la autora.
¡¡Muchas gracias Guillermo!!
"Es reconfortante encontrar autores a los que se les inculcó la poesía desde la infancia. Rezuman versos y recuerdos poéticos. No todos aquellos a los que se les intentó enseñar el amor por el Siglo de Oro y los grandes vates de nuestra Historia acaban publicando libros, pero en este caso se ven, de forma directa, los frutos de una semilla sembrada por la generación anterior.
Así, por ejemplo, en su poema V UN LUGAR EN EL MUNDO, se nos habla de la fe en el amor más allá de la muerte, un tema clásico por antonomasia, que nos trae a la memoria uno de los poemas más famosos de Quevedo. En el XXIII LA MEMORIA DE LAS GOLONDRINAS, se hace una mención expresa a Bécquer. Sin embargo no todo serán tradiciones y homenajes. La autora va en busca de una propia voz que sobre todo encontramos en sus temáticas."
“éxtasis lacerante”; “te arrancaba las entrañas”; “un golpe seco y certero”; “El olor de la carne me disloca el cuello”.
Hay una innegable violencia verbal que engarza a la perfección con mitos/leyendas/historias como la de S. Sebastián, que en su tortura de saetas parece a veces transmitir una sensualidad arrebatada.
XXXVI
LLEVO UN PURGATORIO ILIMITADO DE MANJARES Y HORRES AL COSTADO.
Lo intento sin éxito.
Llevo un purgatorio
Ilimitado
de manjares y horrores
al costado.
Más horrores que manjares.
Pero estas células grises
con hilos de sangre tatuada
que taladran sin piedad
me sumergen una vez al día
en exquisitos instantes de gloria.
Al margen de esos “desvaríos” tan interesantes a los que nos invita la autora hay otro tipo de poemas que hacen referencia a lo emocional, o que convierten experiencias vitales en poesía, como por ejemplo la elegía a un familiar de muchos años. El impulso poético es lo que inunda a la autora para compartir unos versos que están marcados por una riqueza metafórica notable sin dejarse llevar por ritmos convencionales ni rimas. En este sentido su poesía entronca con las corrientes contemporáneas y se declara hija de su tiempo.
La inquietud que producen sus poemas, el hecho de que no hayan llegado a cien, y se hayan quedado en la aparentemente caprichosa cifra de noventa y seis, la presencia del dolor y del placer, y la oscura invitación a descubrir otras caras de la fantasía erótica hacen de este libro un poemario notable y personal con el que la voz encuentra naturaleza."
Guillermo Arroniz López
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